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Argentina: abril mostró señales de enfriamiento en la actividad y el mercado empieza a recalibrar expectativas

  • Foto del escritor: Lizarraga Kevin N.
    Lizarraga Kevin N.
  • hace 15 minutos
  • 2 Min. de lectura
actividad economica

Los primeros datos de abril empiezan a mostrar una economía argentina con menor impulso respecto al rebote observado a comienzos de año. Si bien todavía no existe un dato oficial del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) para abril, los indicadores adelantados (recaudación, industria, consumo y construcción) sugieren una desaceleración que el mercado ya comienza a incorporar en precios y proyecciones.

El punto de partida es el último dato oficial del INDEC. En febrero de 2026, el EMAE cayó 2,1% interanual y 2,6% mensual desestacionalizado, revirtiendo la mejora observada en enero (+1,9% interanual). La principal presión bajista vino desde la industria manufacturera (-8,7%) y el comercio (-7%), dos sectores sensibles al consumo interno.

En abril, uno de los principales termómetros volvió a ser la recaudación tributaria. Según datos fiscales, la recaudación nominal creció 27,2% interanual, aunque en términos reales todavía mostró caída frente a una inflación que continúa elevada. Esto sugiere una economía con menor nivel de transacciones y consumo que el esperado por el mercado a comienzos del año.

A nivel sectorial, los últimos registros también muestran debilidad. La producción industrial venía acumulando una contracción del 6% en el primer bimestre, mientras que la construcción mostraba una recuperación muy moderada (+0,3% acumulado), insuficiente para hablar de una expansión sólida. Además, la utilización de la capacidad instalada se mantiene en niveles históricamente bajos (54,6%), reflejando cautela empresarial y falta de demanda sostenida.

Para los inversores, el dato relevante no es solo la desaceleración, sino la composición del crecimiento. Mientras sectores vinculados al agro, minería y energía continúan mostrando resiliencia, la economía doméstica (consumo, comercio e industria) sigue débil. Esto refuerza una dinámica de “economía de dos velocidades”, donde activos ligados a exportación o commodities podrían seguir mostrando mejor desempeño relativo frente a sectores dependientes del mercado interno.

En términos de mercado, abril deja un mensaje claro: el rebote económico existe, pero pierde profundidad y amplitud. Si en los próximos meses no aparecen mejoras en salarios reales, crédito o consumo privado, el crecimiento de 2026 podría ubicarse por debajo de las proyecciones más optimistas.

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