Fuga de capitales en los mercados emergentes: ¿A dónde se dirigieron los flujos tras la venta masiva de acciones globales?
- Alejo Saggin

- 12 mar 2025
- 4 Min. de lectura

Al comenzar el año, los flujos de cartera de inversores no residentes hacia los mercados emergentes registraron una entrada neta de 35.400 millones de dólares en enero, según los datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF). Sin embargo, estos flujos reflejan una clara divergencia entre los mercados de deuda y los de renta variable. Mientras que los flujos hacia los mercados de deuda crecieron a 45.000 millones de dólares, los mercados de renta variable enfrentaron dificultades, con salidas de capitales que alcanzaron los 9.600 millones de dólares.
Dentro de este panorama, los mercados emergentes, excluyendo a China, fueron los más afectados por la salida de capitales de la renta variable. Los inversores retiraron 11.500 millones de dólares, mientras que China fue una excepción, registrando modestos ingresos de 2.000 millones de dólares. Según Jonathan Fortun, economista del IIF, esta tendencia resalta la preferencia de los inversores por los instrumentos de renta fija, debido a la incertidumbre geopolítica, los riesgos derivados de la política monetaria estadounidense y los desafíos que enfrenta la economía global.
El seguimiento de los flujos de capital muestra que las entradas hacia las acciones de los mercados emergentes continúan enfrentando obstáculos, lo que refleja la debilidad persistente en el sentimiento de riesgo global. Fortun destaca que la venta de acciones tecnológicas estadounidenses ha intensificado aún más las salidas de capital de estos mercados.
La relación entre los diferenciales de crédito de los mercados emergentes y las acciones tecnológicas estadounidenses se ha estrechado considerablemente, con una correlación del 91,2% entre el índice Nasdaq 100 y los diferenciales de crédito en los mercados emergentes en general. De esta manera, la caída de las acciones tecnológicas ha aumentado la aversión al riesgo entre los inversores, llevando a un retiro de inversiones en acciones de mercados emergentes, especialmente en Asia, donde la incertidumbre respecto a las políticas comerciales de Estados Unidos sigue siendo un factor relevante.
Las medidas proteccionistas de la administración de Donald Trump, como la imposición de aranceles a diversos sectores, también han afectado el sentimiento de los inversores. En particular, los flujos de capital han sido más negativos en países como India, donde los inversores han reducido sus asignaciones en más de 20.000 millones de dólares desde octubre, citando una desaceleración en el crecimiento de las ganancias, valoraciones elevadas y dificultades en el sector financiero. Otros países como Corea del Sur y Taiwán también experimentaron salidas significativas de capital debido a las preocupaciones sobre posibles aranceles a las exportaciones de semiconductores.
A pesar de esta tendencia general, China se desvió de la corriente y recibió entradas netas de capital, impulsadas por el renovado interés en su sector tecnológico, especialmente en áreas como la Inteligencia Artificial (IA) y los semiconductores. Este dinamismo en el sector tecnológico chino compensó, en parte, la debilidad general de la renta variable de los mercados emergentes.
Por otro lado, los mercados de deuda de los emergentes continuaron destacándose. En enero, estos mercados atrajeron un total de 45.000 millones de dólares, de los cuales 36.800 millones correspondieron a mercados emergentes excluyendo a China, mientras que China recibió 8.100 millones. La resiliencia de la deuda local fue particularmente notable, con una demanda constante por bonos en países como Brasil, India y Polonia.
El comportamiento sólido de los bonos gubernamentales locales en enero, que registraron un rendimiento del 2,8%, fue respaldado por un alto “carry”, es decir, el rendimiento por encima de las tasas de interés de política, y por la mejora en las condiciones fiscales en algunas economías emergentes. Esto hizo que la deuda de estos mercados se mantuviera atractiva, especialmente para los inversores que buscan instrumentos de renta fija con rendimientos elevados y cierta estabilidad frente a otros activos.
El atractivo de estos bonos también refleja la preferencia de los inversores por los países con fundamentos macroeconómicos estables, mientras que evitan a aquellos con mayores vulnerabilidades fiscales. Según el IIF, la creciente diferenciación entre los mercados emergentes es un factor clave. A medida que las condiciones financieras globales se endurecen y aumentan los riesgos geopolíticos, los inversores asignan su capital de forma más selectiva, favoreciendo a países como México y Brasil, que han mostrado políticas macroeconómicas estables y altas tasas de interés reales.
Por el contrario, naciones con posiciones fiscales más débiles o mayor riesgo político, como Sudáfrica y Turquía, han experimentado flujos de capital más volátiles. En este contexto, la necesidad de que los responsables de la política monetaria y fiscal de los mercados emergentes mantengan su credibilidad es aún más importante para sostener la confianza de los inversores.
Con respecto a las perspectivas futuras, la creciente probabilidad de que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés altas por un período prolongado tiene implicaciones para los mercados emergentes. La reciente fortaleza de los datos de inflación en EE. UU., junto con la resiliencia del mercado laboral, refuerza la expectativa de que la Fed podría retrasar cualquier recorte en las tasas.
Este entorno de tasas de interés más altas en EE. UU. plantea desafíos significativos para los mercados emergentes, ya que refuerza al dólar, aumenta los costos de financiamiento externo y reduce el atractivo de los activos emergentes en comparación con los bonos del Tesoro de EE. UU. Ante esto, muchos bancos centrales de mercados emergentes podrían enfrentar presión para mantener o incluso subir las tasas de interés para defender sus monedas, lo que complicaría las condiciones económicas internas.
A pesar de la resiliencia de los mercados de deuda emergentes en enero, el IIF señala que las perspectivas generales siguen siendo inciertas. La combinación de políticas en EE. UU., los eventos geopolíticos y las condiciones monetarias globales sugiere que la volatilidad continuará. La diferenciación entre los mercados emergentes probablemente se acentuará, y el capital se dirigirá cada vez más a los países que puedan demostrar estabilidad macroeconómica y coherencia en sus políticas.




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